viernes, 22 de abril de 2016

Poemas que quizá nunca escriba. Parte I.


Poemas al perrito que me espera todos los días.
Poemas al viaje místico de Antonin Artuad.
Poemas a Julio Cortázar sentado frente a su ventana mientras observa ronronear a Theodor W. Adorno y a ratos escribe la primera página del cuento “Señorita Cora”.
Poemas a las astromelias azules que conseguí en algún puesto de la Avenida Corrientes.
Poemas a la lluvia que nos cubría a las astromelias y a mí y sin saber nos hacía florecer, sí, a las astromelias y a mí.

Poemas al diálogo onírico que sostuve con Alejandra Pizarnik: ella me reclamaba no haber puesto la fotografía de sus muñecas en la tesis. Alfonsina Storni estaba allí, de pie, riéndose a carcajadas de nosotras. 
Poemas a Ramona sentada frente a la adivina, esperando saber si el futuro era realmente un invento de los hombres grises o si el futuro estaba prisionero en alguna jaula para pájaros como ella o si el futuro era la mano en el cuadro o si el futuro estaba trastocado o si el futuro, en una de esas, podía ser otra cosa, por ejemplo, una reunión de peces cantando. 
Poemas al poema de Paco Urondo y las tempestades.
Poemas a la mano de Paco Urondo escribiendo un poema contra las tempestades.
Poemas a la mano de Paco Urondo y a su boca repitiendo: la poesía les duele, la poesía les duele a esos hijos de nada, de  nadie. 



jueves, 24 de marzo de 2016

Pero ¿no tienes novio?// La sordera
Noviembre 2015



- ¿Y tienes novio?
Pues estoy por conseguir mi título de Maestría
Con una tesis sobre una poeta quien…
-Ya, ¿pero el novio?

Este año di cuatro seminarios en la universidad,
Fui sínodo en dos tesis y
-¿Y el novio?

También fui a dar unos cursos a Guerrero,
Lo cual fue extraordinario, porque me hizo salir de mis zonas de confort
Aprendí un montón con los y las compas que sostiene un proyecto de resistencia y lucha,
Que cuestiona la educación occidental y propone otro modelo educativo…
-Pero, ¿no tienes novio?

Luego el proyecto artístico-político con mi compa, está..
-¿Y él es tu novio?

En este país mueren 7 mujeres cada 24 horas
Ya perdí la cuenta del número de Estados que tiene “alerta de género”
Hace apenas un año apareció muerta otra “desconocida”, estaba embarazada, encontraron su cuerpo calcinado en algún basurero
- Ya, ¿pero no tienes novio?


Estoy leyendo a propósito de la doble explotación a las mujeres
El trabajo doméstico como trabajo no remunerado
Algunas mujeres les ruegan a sus maridos para que les “regalen” unos pesos más de su sueldo
-Pero ¿Y el novio?

El último tipo con el que “estuve”  era un violento pasivo con miedo al contacto físico
Antes de él estuve con un violento no tan pasivo que quería decirme cómo ser, cómo vivir, demasiado narcisista para escucharme.
El anterior a este, un tipo que trataba a las mujeres como objetos coleccionables.
Entonces, decidí pensarme, pensar las relaciones que establecía
Y cuestionar la idea del amor-occidental como uno de los vehículos más eficaces en la reproducción de la dominación y el sometimiento.
Como herramienta de destrucción y autodestrucción.
Como forma de subsumir el placer al tiempo productivo.
Para poder transformar mis prácticas, para poder hacer del amor un motor de cambio, de trasformaciones y no esas vertientes podridas: “llenar vacíos”, “completar las mitades”, “mi alma gemela”, que nos impide vivir con nosotras mismas y nos hacen encargarle al otro nuestra salud y estabilidad.
-Con razón no tienes novio

martes, 22 de marzo de 2016

Soñé con Adorno





La poesía es imposible.
La poesía imposible.
La poesía dice lo imposible.
La poesía habla con lo imposible.
La poesía hace posible decir lo imposible.
La poesía...

martes, 9 de febrero de 2016

Vine a Comala porque me dijeron que aquí encontraría a mi madre, una tal poesía...


Vine a Comala porque me dijeron que aquí encontraría a mi madre, una tal poesía...
Pero aquí hay cadáveres
nos están asesinando: por ser periodistas, estudiantes, mujeres, niñas, niños.
Comala, país muerte. 
La poesía es imposible.

domingo, 3 de enero de 2016

Sobre el fuego


Es fácil iniciar un incendio.
Los he visto.
Los he iniciado.
El fuego es un verso descarriado
Insurrecto
Intranquilo.

Por eso tanta precaución con el fuego,
Tantas ganas de quitarnos las ganas  de usarlo, de entregarnos a él
Por su capacidad subversiva y sí, destructiva
Reconstructiva. Siempre hay algo de dialéctica en incendiar/nos.

Hoy miré  el fuego de cerca,
Mientras devoraba mis temores escritos en papel.
Cerillos y una veladora,
El humo anunciaba no el fin de los miedos
Sino el inicio de la lucha por no dejarme consumir.
Hoy inicié un incendio, dentro
Seré fuego o no seré.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Reflexiones mientras intento escribir la tesis...




Recuerdo que tras el primer encuentro con mi asesora argentina allá en Corrientes, quedé con un sentimiento turbulento. Estaba un poco asustada, un poco azorada y, no puedo negarlo, también estaba algo decepcionada. Ella es brillante, me dio referencias, explicaciones, coincidimos en leer críticamente la obra de Pizarnik, leerla desde el marxismo cultural para desmitificarla e incluso me habló de la sombra bajo la que tuvieron que subsistir las escritoras argentinas. No, todo eso fue asombroso, maravilloso, yo no dejaba de escribir. La parte que me produjo temor fue la depresión profunda en la que ella estaba sumida, la tristeza incontenible de sus ojos, la mirada que a veces se le iba junto con la voz cuando empezaba a recordar su separación. Estaba en duelo. Al finalizar aquella primera cita me comentó de su experiencia con el psicoanalista y se quebró. Algunos encuentros más tarde ya estaba acudiendo al psiquiatra porque el dolor le era insoportable y no la dejaba seguir escribiendo su poesía. Sí, lo que me decepcionaba era el espejo en el que me miraba. Sentí en ese momento, bajo la lluvia y con astromelias en las manos, que era verdad, que algo me unía profundamente a la tristeza y a las personas tristes, que Pizarnik sólo era eso, un vínculo con la tristeza y que mi tutor tenía razón: solo las locas leemos a Alejandra.

Quizá por eso no abrí su libro. Yo misma nos estaba estigmatizando, asumí que sólo leería estados de tristeza absoluta, sin un enfoque crítico, como, supongo, asumía mi propia tristeza. Hace apenas una semana que me decidí a hojearlo dispuesta a confirmar mi teoría. “De qué sirven cien mil voces si es dentro donde perdemos”, eso pensaba mientras se desplegaba una extraordinaria lectura de la poesía, una lectura crítica y política, un recorrido por la poesía femenina argentina, una reflexión sobre el género y un inmenso conocimiento de la historia literaria-combativa…

Mira qué tremenda puedes ser, Sandra, reproduciendo lo que han dicho de ti y las tristes, mira que tú también pensaste en la tristeza como algo simplemente enajenante y en Pizarnik como una poetisa triste y ya. Mira que error tan doloroso y que dulce reencuentro con ella, con Alejandra y contigo