jueves, 24 de marzo de 2016

Pero ¿no tienes novio?// La sordera
Noviembre 2015



- ¿Y tienes novio?
Pues estoy por conseguir mi título de Maestría
Con una tesis sobre una poeta quien…
-Ya, ¿pero el novio?

Este año di cuatro seminarios en la universidad,
Fui sínodo en dos tesis y
-¿Y el novio?

También fui a dar unos cursos a Guerrero,
Lo cual fue extraordinario, porque me hizo salir de mis zonas de confort
Aprendí un montón con los y las compas que sostiene un proyecto de resistencia y lucha,
Que cuestiona la educación occidental y propone otro modelo educativo…
-Pero, ¿no tienes novio?

Luego el proyecto artístico-político con mi compa, está..
-¿Y él es tu novio?

En este país mueren 7 mujeres cada 24 horas
Ya perdí la cuenta del número de Estados que tiene “alerta de género”
Hace apenas un año apareció muerta otra “desconocida”, estaba embarazada, encontraron su cuerpo calcinado en algún basurero
- Ya, ¿pero no tienes novio?


Estoy leyendo a propósito de la doble explotación a las mujeres
El trabajo doméstico como trabajo no remunerado
Algunas mujeres les ruegan a sus maridos para que les “regalen” unos pesos más de su sueldo
-Pero ¿Y el novio?

El último tipo con el que “estuve”  era un violento pasivo con miedo al contacto físico
Antes de él estuve con un violento no tan pasivo que quería decirme cómo ser, cómo vivir, demasiado narcisista para escucharme.
El anterior a este, un tipo que trataba a las mujeres como objetos coleccionables.
Entonces, decidí pensarme, pensar las relaciones que establecía
Y cuestionar la idea del amor-occidental como uno de los vehículos más eficaces en la reproducción de la dominación y el sometimiento.
Como herramienta de destrucción y autodestrucción.
Como forma de subsumir el placer al tiempo productivo.
Para poder transformar mis prácticas, para poder hacer del amor un motor de cambio, de trasformaciones y no esas vertientes podridas: “llenar vacíos”, “completar las mitades”, “mi alma gemela”, que nos impide vivir con nosotras mismas y nos hacen encargarle al otro nuestra salud y estabilidad.
-Con razón no tienes novio

martes, 22 de marzo de 2016

Soñé con Adorno





La poesía es imposible.
La poesía imposible.
La poesía dice lo imposible.
La poesía habla con lo imposible.
La poesía hace posible decir lo imposible.
La poesía...

martes, 9 de febrero de 2016

Vine a Comala porque me dijeron que aquí encontraría a mi madre, una tal poesía...


Vine a Comala porque me dijeron que aquí encontraría a mi madre, una tal poesía...
Pero aquí hay cadáveres
nos están asesinando: por ser periodistas, estudiantes, mujeres, niñas, niños.
Comala, país muerte. 
La poesía es imposible.

domingo, 3 de enero de 2016

Sobre el fuego


Es fácil iniciar un incendio.
Los he visto.
Los he iniciado.
El fuego es un verso descarriado
Insurrecto
Intranquilo.

Por eso tanta precaución con el fuego,
Tantas ganas de quitarnos las ganas  de usarlo, de entregarnos a él
Por su capacidad subversiva y sí, destructiva
Reconstructiva. Siempre hay algo de dialéctica en incendiar/nos.

Hoy miré  el fuego de cerca,
Mientras devoraba mis temores escritos en papel.
Cerillos y una veladora,
El humo anunciaba no el fin de los miedos
Sino el inicio de la lucha por no dejarme consumir.
Hoy inicié un incendio, dentro
Seré fuego o no seré.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Reflexiones mientras intento escribir la tesis...




Recuerdo que tras el primer encuentro con mi asesora argentina allá en Corrientes, quedé con un sentimiento turbulento. Estaba un poco asustada, un poco azorada y, no puedo negarlo, también estaba algo decepcionada. Ella es brillante, me dio referencias, explicaciones, coincidimos en leer críticamente la obra de Pizarnik, leerla desde el marxismo cultural para desmitificarla e incluso me habló de la sombra bajo la que tuvieron que subsistir las escritoras argentinas. No, todo eso fue asombroso, maravilloso, yo no dejaba de escribir. La parte que me produjo temor fue la depresión profunda en la que ella estaba sumida, la tristeza incontenible de sus ojos, la mirada que a veces se le iba junto con la voz cuando empezaba a recordar su separación. Estaba en duelo. Al finalizar aquella primera cita me comentó de su experiencia con el psicoanalista y se quebró. Algunos encuentros más tarde ya estaba acudiendo al psiquiatra porque el dolor le era insoportable y no la dejaba seguir escribiendo su poesía. Sí, lo que me decepcionaba era el espejo en el que me miraba. Sentí en ese momento, bajo la lluvia y con astromelias en las manos, que era verdad, que algo me unía profundamente a la tristeza y a las personas tristes, que Pizarnik sólo era eso, un vínculo con la tristeza y que mi tutor tenía razón: solo las locas leemos a Alejandra.

Quizá por eso no abrí su libro. Yo misma nos estaba estigmatizando, asumí que sólo leería estados de tristeza absoluta, sin un enfoque crítico, como, supongo, asumía mi propia tristeza. Hace apenas una semana que me decidí a hojearlo dispuesta a confirmar mi teoría. “De qué sirven cien mil voces si es dentro donde perdemos”, eso pensaba mientras se desplegaba una extraordinaria lectura de la poesía, una lectura crítica y política, un recorrido por la poesía femenina argentina, una reflexión sobre el género y un inmenso conocimiento de la historia literaria-combativa…

Mira qué tremenda puedes ser, Sandra, reproduciendo lo que han dicho de ti y las tristes, mira que tú también pensaste en la tristeza como algo simplemente enajenante y en Pizarnik como una poetisa triste y ya. Mira que error tan doloroso y que dulce reencuentro con ella, con Alejandra y contigo

domingo, 1 de noviembre de 2015

Acá, en esta jaula, hay tres tipos de pájaros:





a. Los que confunden la jaula con la libertad, pintan los barrotes y ponen retratos de los "loquitos" y los "alitas rotas", mientras mueven la cabeza y se acomodan en algún rinconcito a vivir la vida encerrados...
b. Los loquitos, que en algún punto sienten las alas adormecidas y saben que la libertad no puede ser tener las alas adormecidas porque además de doloroso es profundamente aburrido, así que se arman de valor y se ponen a inventar formas de volar dentro de la jaula, formas que les produzcan el mismo vértigo, la misma emoción, así sostienen sus rincones, con la firme idea de que algún día, uno de los planes va a funcionar y volar será otra cosa...
c. Los que no soportan más, los más aduces, los más inquietos y hasta creativos. Esos pájaros no soportan está jaula y nunca se creyeron el cuento de que la puerta está cerrada o que los barrotes son impenetrables. Pájaros locos de felicidad y tristeza se ponen a luchar... Algunos, algunos un día se matan, prefieren estar muertos que vivir así, prefieren estar muertos que esperar a que les corten las alas o a que las alas se pudran o a que un día se olviden de sus alas. Se lanzan al abismo de donde no hay regreso. La muerte como libertad absoluta.

sábado, 24 de octubre de 2015

Siempre me he sentido atraída por los hombres de miradas tristes...


Se parece más a querer morirse a fin de evitar la sensación insoportable de darse cuenta de que uno es pequeño, débil, egoísta y de que, sin ninguna duda posible, se va a morir. Es querer tirarse por la borda. David Foster Wallace, Algo supuestamente divertido que nunca volveré a  hacer. 

Por eso yo no vine a convencer los convencidos ni a predicar a los que se sienten vencidos, yo vine a compartir con quien haya entendido que la pelea empieza por el ¿nido?Ana Tijoux, Creo en ti, canción.



I
Siempre me he sentido atraída por los hombres de miradas tristes.
Hombres tristes.
Me atraen emocionalmente, estéticamente, amorosamente, amistosamente, sonoramente…
Es parte de la fascinación que ejerce en mí el placer del sufrimiento.
Y el goce del dolor.
A estas alturas debemos ser sinceras,
Dialogar con Bataille o con el histérico de  Freud
Y decir que hay algo en el dolor, en el que me sumerjo,
Que me produce un placer distinto, algo que no he sabido encontrar en la tranquilidad.
            Lugar tan común.

II.
Los hombres tristes.
Una sí elije la estructura de la cual enamorarse.
Parece poético sentirse atraída por esos
Ojos de tristeza inconmensurable,
Ojos de lejanía, de distancia.
Los que están fuera de este mundo o dentro, pero mirándolo desencantados, desde el fondo.
            Dolorosos, los dolientes.
            No.

III.
Una vez alguien  me dijo que tenía que dejar,
Abandonar, mi complejo de superheroína.
Entonces, por primera vez me detuve a mirar atrás.
¿A quiénes quiero salvar?
            A los hombres tristes.
Pero. ¿Salvarlos de qué?

IV.
¿Salvarlos de quién?
He pasado una buena parte de mi vida intentando convencer a los tristes
De que el mundo no funciona así,
La vida no funciona así,
Uno no puede simplemente despreciarlo todo,
He estado intentando encontrar una vida dentro de la muerte.
Y al final, lo admito
Son ellos quienes me han convencido, por lo menos por breves lapsos de tiempo
De que la vida sí es así, despreciarlo todo, resentirlo todo y decidir o saltas o te quedas.
Me han convencido que es más fácil sobrevivir siendo duros, fríos, disciplinados, incluso para salvar al mundo.
            Yo creo que en algún momento están absolutamente convencidos de que son ellos quienes me cuidan y protegen, de que estoy perdida.
Pero soy yo quien los sostiene, los impulsa. De ahí se desprenden sus arrebatos de tristeza y locura cuando me propongo irme.

V.
Siempre se despliega la misma batalla, con los mismos tópicos
Y en el mismo terreno: mi cuerpo, mi ser.
            Ninguna persona vale la pena
            Hay personas que valen la pena
            Luchar así no sirve de nada
            Hay quienes llevan tanto tiempo luchando. Todos los días cambiamos al mundo.
            Sentir así no sirve de nada. Es igual a ser poeta.
            La poesía me ha mostrado cosas que nadie más puede.
            La locura. Sos vos la que está al borde del precipicio, cobarde, no has tomado el paso, no has querido lanzarte, porque crees que aún puedes hacer algo por ti, por ellas, por ellos, por el mundo.
            No. Sos vos  en el precipicio, pibe, y yo soy quien evita tu caída.

VI.
Ellos disfrutan mucho más que yo la tristeza.
Se regocijan en el desencanto. En sentirse decepcionados.
Aman sentirse decepcionados, porque eso les permite asegurar su victoria,
Decir que tenían razón, el mundo es un lugar oscuro.
Bailan en la imposibilidad
En la crueldad
En el hermetismo.
En el despreciarlo todo, las estructuras, el sistema,
Y su  solución es volverse parte de él o volverse muertos, fríos.
Quizá es eso, es una batalla por la visiones de la vida,
No me aceptan como prueba de que algo puede ser distinto
Yo no los acepto como prueba de que algo puede ser distinto.

VII.
Me han marginado y despreciado. Han puesto trabas a…
            Mi poesía
            La felicidad
            El arte
            El amor
            La revolución
            La diferencia.
Busco penetrar la imposibilidad. Y siempre obtengo un no.
Construimos puentes demasiado débiles.

VIII.
Siempre el mismo efecto, sentirme incompleta, insuficiente, inútil,
Sospecho de mí, de mis deseos, mis actos, mis pensamientos
Mi construcción, mi lucha.
Me vuelvo sospechosa, sumisa.
Mi enemiga.

XIX.
El túnel.
Ese que describió Sábato.
Dos personas caminan por túneles contiguos,
A ratos parece que las barreras no existen,
Que comparten un camino.
A  veces hasta  parece que se tocan, cuando se detienen a mirarse, a platicar
A escuchar.
Pero no.
El túnel es el reino de la imposibilidad;
La barrera nunca cae.
Llegado el momento los túneles se bifurcan definitivamente, se van.
¿Por qué seguir intentándolo?
Por fascinación, por ego, por comodidad, por amor o por todo lo anterior.
Hemos sido condenados a tener una reducida gama emocional.
A elegir una sola forma de amar
Y a que esa forma de amar sea un gran fracaso.
La aceptación del mundo, nada va a cambiar.
Elegir la misma forma de amar, nos mantiene en los túneles, incomunicados
Separados, imposibles.
Alienados.
Abatidos.
Fragmentados.
Rotos.

XX.
Yo he huido de los felices, porque relacionarme con un hombre feliz implica
Cambiar mi estrategia emocional.
Porque ya aprendí cómo relacionarme con ellos, los tristes.
Cómo quererlos y odiarlos.
Aprendí a vivir con su violencia.
Aprendí a impulsarlos.
Aprendí de mi necesidad de ser necesitada.
Y a sufrir cuando dejo de ser indispensable.
A ser derrotada.
Amar a un feliz me implicaría un esfuerzo más complejo,
Una posibilidad de construir  de otra forma.
Qué cómodo nos resulta el sometimiento a las estructuras, a los lugares comunes.

XXI.
Ya los he escuchado.
Ya he aprendido.
Ya intenté.
Ya miré las estrellas.
Ya oprimí mi ternura, mis deseos.
Ya los consolé cuando lo necesitaban,
A la hora que lo necesitaban
Y como lo necesitaban.
Ya les dije lo que querían escuchar y sonrieron.
Ya les dije lo que no querían oír y gritaron.
Ya busqué dentro de su tristeza.
Encontré sus ojos,
Y me desgarré intentando revertir su dolor.
Ya los escuché despreciar mis palabras,
Mi poesía,
Mis pasos,
Mi camino,
Mis alegrías,
Mi placer,
Mi sentir.
Ya los lloré.
Ya.
Ya entendí su visión sobre la vida y la muerte, y cuando intenté explicarles la mía,
Se les cerraron los ojos. Los oídos.

XXII.
NO.
No es poético.
Mi atracción por los tristes no es poética.
Es violenta
Es una violencia que ejerzo contra mí.
Los he dejado invadir mi tristeza, someterla.
Volverla destructiva.
Yo, que tanto he dicho que la tristeza también combate,
Construye.

XXIII.
Los tristes escuchan de a ratos.
No duermen.
No paran.
No distinguen las diferencias.
No abrazan.
No miran.
No tocan.
No luchan.
Resisten, ellos resisten, analizan, critican, reconocen.
Pero no luchan.

He huido de los hombres felices,
Aquellos que me han recitados versos sin tristeza,
Aquellos que me han mostrado la felicidad combativa.
Aquellos que me han mirado.
Aquellos quienes no se  regocijan en la soledad o el abandono o en la mugre del mundo
Ellos están tristes; ellos luchan.
Ellos no me lastiman,
No me hieren,
No me detienen, no me inmovilizan ni me roban las palabras,
Ellos escriben versos de rebeldía en los vasos de café donde yo escribo versos de dolor.
Ellos no están perdidos,
No me piden salvarlos.

¿Y yo?